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Myriam Chamorro Martí vive en Palma de Mallorca, a donde llegó procedente de Argentina. Es evangélica, miembro del Centre Cristià de la ciudad. La conmovedora historia del fallecimiento de su hijo Iván ha llegado a traspasar fronteras, siendo noticia no solo a nivel local, sino también en medios de su país natal.

Ella cuenta a Protestante Digital cómo se desarrollaron los hechos, que le han permitido hablar a miles de personas sobre la fe en Dios y de qué forma conocer a Jesús es un bálsamo para el alma y un ancla ante las dificultades.

Contagio, confinamiento y angustia

“Soy la mamá de Iván Vázquez Chamorro. Él se contagió de Coronavirus en el centro de día al que asistía, pero no lo supimos hasta una semana después”, explica. Esto sucedió en marzo, cuando la pandemia azotaba a España y se decretaron las medidas más duras de confinamiento.

“La madrugada del 16 de marzo me lo llevé al hospital y lo dejaron ingresado, yo me quedé con él. Mi hijo había sufrido falta de oxígeno en el momento del parto y tenía parálisis cerebral infantil, lo que le había dejado como secuela un retraso mental. Aunque tenía 33 años, su capacidad cognitiva era la un niño de 3 o 4 años. Al ser esta la situación, me permitieron permanecer con él en la habitación”, cuenta Myriam.

Así se produjo un confinamiento peculiar, dado que Iván había contraído el virus y por tanto no podía recibir visitas. Es por eso que Myriam decidió quedarse con él, en la misma habitación del hospital. “Nos dejaron en una habitación aislados, yo no podía salir ni al pasillo”, explica.

Aunque en la habitación el tiempo pasaba lentamente, las circunstancias eran muy difíciles. “El día miércoles a la mañana vino la doctora a hablar conmigo y me dijo que no había nada que hacer, que no lo entubarían ni lo pondrían en la UCI, y que si quería darle paliativos para que se duerma y no sufriera por la falta de oxígeno. Obviamente no lo acepté porque si evolucionaba tenía posibilidades”. Eran momentos de angustia y Myriam grabó un vídeo contando lo que estaba ocurriendo.

“Hice un vídeo en directo para las redes sociales donde explicaba lo que estaba pasando y pedía oración al pueblo de Dios. Enseguida recibimos el apoyo de la gente, y en los días siguientes me dediqué a cantar con él, a leerle Salmos y a orar juntos. Fueron días muy duros, pero podía comprobar cómo él Señor estaba con nosotros”, explica.

La situación de salud de Iván era muy complicada. “Cada día su estado era complicado con morfina para que pudiera relajarse y respirar. El domingo 22 de marzo dejaron entrar a mi hija y a mi esposo para despedirse de él, y lo sedaron porque su situación era desesperada”, recuerda su madre.

 

“Nos queda una eternidad para estar juntos”

El día siguiente la situación de Iván Vázquez era irreversible. “El día lunes partió con el Señor en medio de una completa paz, junto a su familia y en medio de canciones y oraciones, por videollamada pudimos hablar con nuestros familiares de Argentina y de aquí de Palma y con los pastores de la iglesia y algunos amigos amados”, cuenta Myriam.

Desde entonces, la familia tuvo que estar en aislamiento durante quince días. “A causa del contagio estuvimos en aislamiento, yo sin salir de casa absolutamente para nada, pero el Señor usó los vídeos hechos en el hospital para que su nombre fuera glorificado. Me llamaron de muchas cadenas de televisión y de radio para entrevistarme porque creo que la gente no podía comprender que tuviera paz en medio de lo ocurrido y pude hablar de Cristo, algunas veces más y otras menos, pero hablé de la paz que tenía de saber que lo volvería a ver en el cielo y que sabía que ya no sufría más y que, cuando lo viera, iba ser con un cuerpo sano”, explica Myriam.

La situación de dolor por la ausencia está presente. Myriam cuenta cómo es “muy difícil que él ya no esté conmigo, pero será por un tiempo, y tendremos toda la eternidad para estar juntos”. 

En un vídeo publicado esta semana, Myriam Chamorro explica de dónde procede esta esperanza. “La Biblia dice que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros pensamientos y corazones en Cristo Jesús. Creemos en la paz que hemos podido experimentar a partir del conocimiento de Cristo. Creemos que todo lo que hace Dios es para bien. Creo que todo lo que Él quiere de mí es que yo confíe plenamente en que está presente en mi vida. No te dejes llevar por lo que dice la gente o los medios, Dios es el único en quien podemos confiar plenamente y tiene respuestas para nuestras vidas”.


Con permiso del autor · Artículo original en: Protestante Digital

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