Esta carta surgió como un sentimiento que nació en el corazón de Eliseo Martínez Pascali (Gijón), y que cobró fuerza en un variado grupo de personas de fe cristiana evangélica que firman al final de la carta. Un proceso que ha coordinado Rosa Mª López Posteguillo (enfermera y presidenta de la Comisión de Bioética de la Alianza Evangélica Española).

Los autores de esta carta piden a quienes se sienten identificados con la misma que añadan su nombre y comentario al final de la carta que completa esta noticia (como comentarios del lector).

A los sanitarios de España

Os escribimos ahora que todo está pasando; al menos este primer tsunami que ha arrasado España (y el mundo entero). Lo hacemos como un colectivo amplio de cristianos evangélicos. Algunos somos compañeros vuestros, que hemos vivido más o menos de cerca la batalla tremenda que se ha librado, siendo conscientes de lo que ha supuesto, y los riesgos que se han corrido.

Otros, viviendo a pie de corazón los casos de familiares, amigos o en nuestras propias vidas, las consecuencias directas de la covid-19 (a veces trágicas) y sabiendo de vuestras manos y corazones que se han volcado en ayudarnos.

Cada día se os aplaudía a las 8 de la tarde. Se os ha llamado héroes sin capa. Habéis tenido que trabajar en un escenario inimaginable y habéis suplido con vuestra entrega los recursos que a menudo faltaban.

También habéis ocupado nuestro lugar al lado de nuestros familiares y seres queridos cuando estaban aislados; y nos habéis ayudado a comunicarnos con ellos. Sabemos que es vuestra profesión pero no incluía encadenar jornadas interminables y agotadoras por falta de recursos.

Nosotros, como “representantes no oficiales” de las iglesias evangélicas de toda España queremos expresaros nuestro profundo agradecimiento y deciros que hemos estado orando por vosotros, y seguiremos haciéndolo.

Sabemos y hemos experimentado que confiar en Dios nos da valor, paz y esperanza. Siempre lo necesitamos para vivir pero cuando las circunstancias son peores, la esperanza es imprescindible.

Tenéis nuestro compromiso con vosotros de seguir pidiendo a Dios que renueve vuestras fuerzas cada día.

También, como ciudadanos, para apoyar que cuando callen los reconocimientos públicos haya un trato justo, laboral y humano, con vosotros como colectivo sanitario. Que el reconocimiento no se quede en fuegos artificiales de una noche de verano.

Más allá de los aplausos, termine o no este oleaje de contagios, entendemos que todo trabajo -y especialmente el vuestro- merece un trato justo. Tenéis que ser cuidados de la misma forma que habéis cuidado de tantas personas, más allá de estos momentos de enorme visibilidad. Porque la labor invisible que hacéis existía y existirá más allá del coronavirus.

Estamos a vuestra disposición de todo corazón y os enviamos un entrañable abrazo y nuestro deseo de que Dios os  bendiga.

 

Firman (por orden alfabético): Eliseo Martínez, Fernando Ramos, Juan Carlos Nogal Pérez, María López Parra, Margarita Casado Camera, Mercedes Gasanz, Pablo Losa, Pablo Martínez Vila, Patricia Cañizares Aguirre, Pedro Tarquis, Roni Deelen, Rosa Mª López Posteguillo, Saúl Rozada


Con permiso del autor · Artículo original en: Protestante Digital

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